domingo, 8 de marzo de 2015

Un día dejé de ir a los bares



2014 06 06

Un día dejé de ir a los bares
con encanto que en su día fueron
mis rincones de descanso y poesía.

Dejé de ver a la gente de la calle
y abracé con ilusión ciudades dormitorios
dónde es tan difícil leer el puto periódico...

Dejé atrás la cañita diaria
rodeado de risas y amigos impersonales,
por una rutina de pesas, spinning y 
   otras memeces por el estilo...

Un día entendí, organizando mis papeles,
que todo había sido por ti.

No me había engullido la madurez
o eclipsado la galopante crisis;
sólo eras tú, inaguantable... insufrible
con tus bohemios entretenimientos de mierda,
tus escapadas a un más allá
   demasiado alejado de las calles...

Mis cicatrices -hoy que me miro al espejo-
   me recuerdan por qué te dejé.

¡No sabías el significado de la palabra tranquilidad!
   ¡Si, por eso te dejé!


2 comentarios:

  1. Un motivo de abandono incontestable.

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  2. Pues lo hecho de menos guille, de ahí retomar un blog, o dos!!

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